Los Sexosos

domingo, 14 de octubre de 2012

Sexo, pudor y lágrimas


Hace algunos años que vi por primera vez esta película, la volví a ver hace un par de días, y como me ha pasado en muchas ocasiones, y con muchas películas, la vi con otros ojos.
Tal vez sea que a veces las historias tienen que llegar en el momento adecuado para que podamos verlas desde otra perspectiva, eso me paso con Sexo, Pudor y Lágrimas (1999)

Ahora la vi con los ojos de una mujer que no padece de conflictos de pareja, ni sufre por amor, la vi con los ojos de una mujer serena que cree que las relaciones deben de hacernos crecer, alimentarnos el espíritu y darle armonía a nuestra vida.

Ya no creo en los amores tormentosos, en las pasiones arrebatadas que nos hacen cometer locuras, ni que los celos tengan que carcomernos por dentro para creer que es amor. Ya no concibo pasar noches en vela con la incertidumbre de no saber que es de ese fulano que no devuelve las llamadas.
Ahora sé que un hombre que te ama con un buen amor, no te hace sufrir.

Hoy creo en la paz del alma y en encontrar antes que nada, la serenidad de mi vida, que el mundo afuera se esté cayéndose a pedazos no es razón para permitir que nuestro interior también se desplome por un mal amor.

Si algo está mal dentro de nosotros, lo seguirá estando si estamos casados, solteros o arrejuntados, en un congal de Tailandia o en monasterio del Tíbet, no es en dónde, ni con quién estemos lo que nos dará la felicidad, es dentro de nuestro corazón y alma en donde la vamos a hallar.

Tener a nuestro lado a una pareja amorosa y comprensiva, es un regalo maravilloso, pero si no estamos preparados para recibirlo, de nada sirve que no lo entreguen en bandeja de plata.

Hoy lo sé. Después del sexo, del pudor y de muchas lágrimas, al fin valoré el regalo que la vida me dio y entendí lo que significa comprometerse con una pareja.
Sólo espero que no sea tarde para comenzar a disfrutarlo.


2 comentarios:

abeeja Ü dijo...

Exelente reflexion ♥

Susanita dijo...

Gracias por leernos abeeja Ü