Los Sexosos

jueves, 17 de marzo de 2011

Ni Dios lo quiera



Hace algunos días una chica me envió un mail, preguntando cuales eran los riesgos de tener relaciones sin protección, porque su novio la convenció de «hacerlo» sin condón, le respondí que, en el mejor de los casos, si las relaciones fueron vaginales, podía quedar embarazada, digo, es el mejor de los escenarios, porque supongo que estarán de acuerdo en que estar embarazada, es mucho mejor que contagiarse de SIDA, además le mandé información sobre las ETS y la píldora de emergencia, ya saben que no soy sexologa, ni nada por el estilo, por con gusto ayudo a obtener información a quien me lo solicite.

Me volvió a escribir diciendo:
«Ni Dios lo quiera que me pase algo de eso»
Y ahora le digo:
Querida, eso no sería cosa de Dios, sería consecuencia de tus actos.

No comprendo la necedad de querer culpar a un ser supremo de los malo que nos pasa, ni de creer que es un castigo divino el caer victimas de enfermedades que solo son el resultado de nuestros actos irresponsables.

El que fuma, se amuela los pulmones, el que se droga, se mata las neuronas, el alcohólico se daña el hígado, el que hace ejercicio y se alimenta bien, tiene buena salud, la que tiene relaciones sexuales sin precauciones, o se embaraza, o se contagia de algo, tan simple como que a toda acción corresponde una reacción, hay cosas que solo está en nuestras manos controlar y no se le pueden dejar al destino.

Seamos realistas, lo embarazos no son regalos de Dios, son la consecuncia de no usar un profiláctico, porque la concepción es un acto meramente biologico y no un acto del espiritu santo.

Sé que en ocaciones soy intolerante con la ignorancia en cuestiones de salud sexual, pero me desespera sobre manera que aún sigan habiendo chicas que se aventuran a confiar en un novio patancillo y que no tienen la más mínima idea de lo que iniciar una vida sexual conlleva, el sexo es uno de los mayores placeres de la vida, pero también es una obligación estar informado de que con el sexo, no todo es placer y dulzura.

Me frusta mucho, que no se tomé la sexualidad con la seriedad que se debería tomar, que en las escuelas, no se de la sexología como una materia más, por lo menos un semestre, a mí me hubiera gustado tener en la secundaria y prepa, la clase de Sexualidad Humana, y no es por hacer menos la importancia de otras materias, pero supongo que todos los que fuimos estudinates, no vamos por la vida haciendo raices cuadradas, o sacando masas atómicas cada tercer día, y a que sí, seguro, si vamos por la vida teniendo relaciones sexuales, pensar lo contrario sería anormal.
Nadie se a muerto por no saber en donde nace y desemboca el Rio Nilo, pero millones han muerto, y millones han nacido sin ser deseados, por no usar un preservativo.
Entonces ¿por qué las instituciones educativas menosprecian a la matería que más se pone en práctica y cuyo desconocimiento nos hace correr más riesgos?

No pretendo regañar a nadie, porque no soy quien para hacerlo, pero en verdad espero que algún día, la educación sexual sea una materia obligatoria para graduarse de secundaria y que un condón sea un gadget tan indispensable como un celular en la vida de todos los jovenes.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Colaboración


Antes que nada, mil perdones por tener abandonado el blogxxxito, han sido causa de fuerza mayor, pero aquí estoy retomando el camino, recomencemos con una sensual colaboración Oscar, y perdón por la tardanza.
Este relato lo hemos ido haciendo una amiga y yo en conjunto, espero les agrade:

Todo comenzó en una hermosa tarde, una de esas que por su agradable sol, su clima ni cálido ni frío, su suave brisa y el paisaje, quedan grabadas en la mente como un vistazo a lo que podría uno calificar como el paraíso.

A este lugar solo se puede llegar después de caminar por un par de horas bajo la sombra de un fragante bosque de pinos, los cuales sirven de digno marco para un claro que se abre entre ellos en el centro del bosque.

Al llegar uno a ese claro lo primero que puede uno notar es un límpido lago de aguas azules, como si un pedazo de cielo hubiera caído a tierra.

En ese lago fue donde tuve la el pacer de conocer a la mujer más hermosa que haya visto jamás, una mujer que a primera vista me hizo podría pensar que era la encarnación de las míticas ninfas de los bosques: de cabellera rubia hasta los hombros, piel tersa y clara, ojos claros, un cuello delgado y elegante, como si un cisne hubiera sido convertido en humano, y para rematar, con una figura que hace uno pensar en la Venus de Milo.

Una vez repuesto de la embriagadora primera visión, pude notar sus profundos ojos avellanados, sus turgentes pechos y sus tentadoras caderas, en pocas palabras, toda una maravilla.

El acercarme a ella pude notar que este portento de mujer se encontraba cubierta por un bikini muy sensual de color negro, el cual, al constar de muy poca tela, solo cubría con unos diminutos triangulitos lo más indispensable, dejando gran parte de su piel a la vista para el regocijo de mis ojos.

Atraído por la belleza de esta mujer, olvidé los miedos que me embargaban de que desapareciera como una hermosa visión en el desierto y me acerque, y estando casi al alcance de mi mano me detuve, a lo que solo atiné a pronunciar un simple "Hola", a lo que, volteando y mostrando una radiante sonrisa respondió al saludo.

Una vez roto el hielo del primer contacto pude entablar una amena conversación, hablamos de todo y de nada, de temas triviales, permitiéndome enterarme de que era de ascendencia argentino-español, que radicaba en Quebec y que estaba tomando unas vacaciones. Todo el tiempo me tuvo embelesado por su armoniosa voz y su profundos mirar.

Pasamos un buen rato conociéndonos, y después de un rato ya sentía que la conocía de años, lo que me hizo disfrutar de cada momento que pase junto a ella platicando, de improviso, me propuso nadar un rato, pues dijo, era una pena desaprovechar tan hermoso lago.

Hasta ese momento había estado como en las nubes, pero con su petición me hizo regresar a la realidad, debiendo negarme al no llevar yo taje de baño, pero, levantándose me respondió gentilmente mientras se despojaba de su pequeño conjunto de traje de baño: "quien necesita traje de baño, vamos disfrutemos del momento". Siguiendo su ejemplo no tarde en despojarme de mis ropas, y corriendo tras de ella me sumergí en las frescas aguas del lago.

Una vez dentro y emerger de la zambullidla, me puse de pie para buscarla, pero no pude verla, y cuando comenzaba a pensar que quizás todo había sido producto de mi imaginación, emergió del agua justo frente a mi pasando sus brazos por mi cuello, quedando los dos juntos frente a frente, lo que me permitió poder abrazarla por la cintura y atraerla hacia mi, sintiendo como sus pechos se recargaban en mi, como sus erectos pezones se clavaban en mi pecho, generando en mi una repentina erección que no pude ocultar aunque lo deseara. Era tal mi excitación, que la erección me resultaba algo dolorosa al ponerse tan dura como una roca.

El tener tan hermosa mujer frente a mi, con sus brazos sobre mis hombros era como un sueño que uno no desea ser despertado, !!pero para mi fortuna, estaba pasando!!.

Podía sentir como nuestras pelvis se rozaban levemente, temiendo yo por mi parte que ella no se ofendiera al sentir mi erección y se alejara, pero lo que podía ver solamente era una grande y hermosa sonrisa en su rostro. Repentinamente cerro los ojos y entreabrió los labios como invitandome a probarlos, lo que, tentando nuevamente a mi suerte me atrevía a hacer.

El probar tan dulces labios resultó en la experiencia más placentera de mi vida, poder sentir sus suaves y finos labios, su toque, su tibieza, el calor de su lengua rozando la mía al besarnos, como se acoplaban en un baile casi coreografiado, incitándonos a proseguir en nuestro reconocimiento de muestras bocas.

Comencé primero rozar sus labios con los míos para poder sentir su suavidad, su tibieza, para poder ir conociéndolos y recreándome en ellos, para después poder disfrutar del toque de su cuerpo y de su piel húmeda al abrazarla.

Siento como se acerca ahora más a mi, como buscando algún contacto, por lo que, tirando de ella, la pego a mi para disfrutar del contacto de su cuerpo en el mío.

Deseando no dejarla ya ir de mi, comienzo a acariciar su espalda, pasando mis manos por toda ella, sintiendo su tibieza en mis manos, poder llenarme de ella a través de su toque, poder sentir como su pecho sube y baja con su respiración, sentir como sus pezones inflamados se hunden en mi pecho.

El tener tan cerca su cuerpo, el roce de su sexo con el mio solo hace que sienta casa vez que nos rozamos como pequeñas descargas eléctricas, que hacen que mi pene de pequeños saltos hacia ella.

Aprovechando la oportunidad por la proximidad, comenzo a acariciar sus nalguitas, poniendo primero las mano sobre ellas para sentir su calor, su curvatura, intentar amoldar mis manos a ellas, para después comenzar a acariciarlas y presionarla un poco hacia mi, puedo sentirlas suaves, apetitosas.

Mientras yo la acaricio ella me murmura al iodo: "besame mas, no pares, disfrutemos del momento y que no se acabe..me encanta el roce de tus manos, acariciame"...

incentivado por sus palabras comencé a besar su cuello, y siguiendo un camino al parecer preestablecido, seguí como poseso hacia sus incitantes pechos, los cuales, al llegar a ellos devoré a besos, no dejando milímetro de piel sin ser probada por mi. Me dedique después a besar largamente al rededor de su rosada y tersa aureola, para terminar succionando sus turgentes pezones, a lo que, apoyada en mis brazos, se separó un poco haciéndose un poco hacia atrás permitiéndome poder disfrutar mejor de sus jugosos pechos.

Yo por mi parte me dedique a succionarlos como un niño, sintiendo en casa succión como se inflamaban dentro de mis labios, jugando con cada uno de sus pezones con mi lengua, pasándola delicadamente para tratar de que lo disfrutara y que sintiera cosquillitas en ellos.

En estos momentos nuestros sexos podía sentirlos juntos, podía sentir mi pene erecto contra su vulva, comencé a mover la cintura en una serie de vaivenes, con el fin de acercarte y alejarte un poco, haciendo que mi pene parara en medio de su vulva, con lo que escuche como comenzaba a gemir quedamente de placer.

Podía sentir como pasaba por la entrada de su vagina sin entrar en ella, estimulando tu clítoris con cada embestida que le daba, como acariciaba sus labios vaginales con mi miembro. Mientras yo me deleitaba con su cuerpo, ella me besaba y jugaba con su lengua en mi boca, como mostrándome como le gustaría ser penetrada.

Sin previo aviso, tomó mi pene y lo guió hasta su hermosa entrada del placer, permitiendo que de un solo movimiento, entrara completamente en ella, hasta lo más profundo de su ser, con lo que, tomándola de sus nalguitas para sostenerla me deje guiar.

Una vez dentro de ella pude sentir su estrechez, lo que hacía que sintiera como en cada movimiento de entrada y salida de su sexo sintiera como me abría paso en ella, siendo una sensación deliciosa, como al entrar, su interior se amoldaba a mi, abrazando a mi pene con su candente toque, y un latir de su vagina al tenerme dentro.

El sentir el toque de su cuerpo en el mío al abrazarse de mi cuello era una delicia, me enloquecía la sensación de su sexo al moverse, sentir como movía su cintura para imprimir un movimiento circular en ocasiones y otras de adelante hacia atrás, haciendo que el mero hecho de la estimulación fuera todo un arte.

El momento se habia vuelto mágico, el ver su rostro extasiado, mostrando como estaba inmersa en el placer de dar hacia a uno disfrutar más el estar teniendo sexo con tan hermosa y maravillosa mujer.

En estar dentro del agua daba un toque de ingravidez, que nos permitía movernos sin mucho esfuerzo, por lo que solo nos dedicabamos a proporcionarnos placer uno al otro.

después de no se cuanto tiempo (que a mi me pareció debio de ser mas de media hora y como tres orgasmos de mi sensual pareja de sxo) senti como estaba por terminar, por lo que le comente "amor, siente ya voy a termiinar" a lo que me contesto "por favor papito, hezlo dentro de mi, muy dentro de mi que quiero sentir tu calor dentro de mi". No acababa de escuchar sus palabras cuendo, en una gran y placentera explosión, deerrame dentor de ella todo mi ser, sintendo como se fundía mi ser en ella, como si fueramos un solo ser.

Ella mientras tanto solo acertó a decir "Si!!!, asi amor, hazme tuya solo tuya!!" y jadeando se abrazó a mi fuertemente.

Desde ese día nos vemos en ese lugar tan frecuentemente como nos permiten nuestros asuntos para volvernos a fundir uno en el otro en tan hermoso lago.