Los Sexosos

domingo, 12 de junio de 2011

De la piel y las palabras

Confieso que me he robado un post del blog PURAS LETRAS como no he pedido permiso, ahora pido perdón a la autora de tan sensual post, Wendolín Perla, quien seguro dispensará mi atrevimiento, puesto que ella es una gran lectora que gusta de difundir todo aquello que lee, así pues, al leer éste texto, se me antojó compartirlo con todos los lectores del blogxxxito, espero que lo disfruten tanto como yo.
DE LA PIEL Y LAS PALABRAS

Te pones cómoda.

Te miras al espejo, te gustas.

Cierras la puerta.

Pones música.

Apagas la luz.

Te tiendes bocarriba en la cama.

Respiras hondo y profundo.

Te piensas.

Te desprendes de ti y te ves desde arriba.

Te gustas.

Te tocas.

Una a una, te desprendes de tus prendas. No hay ritual. Sólo procuras la desnudez.

Tu desnudez.

Tu aceptación.

Y te das cuenta sólo entonces de que, aunque no cubras los requisitos impuestos por la moda, eres hermosa. Te reprochas haberte reprochado tantas cosas. Y no sabes cómo, no puedes entender cómo, pero te gustas. Te gustas muchísimo. No es narcisismo, nada tiene que ver con eso. Te deseas.

Cierras los ojos. Recorres, con la mano derecha, tu cuerpo desnudo. Tu mano izquierda, mientras tanto, coquetea con tus labios entreabiertos, se posa sobre tus párpados.

Tu mente está en blanco. Sigues flotando sobre ti misma, analizándote, recorriéndote palmo a palmo. A esa misma velocidad tu mano va posándose sobre los más osados intersticios. Te descubres, de pronto, húmeda y excitada. Te gusta.

Te sientes feliz.

Pasas la mano por el pecho y te encuentras con tus senos. Te detienes en el pezón. Humedeces tus dedos en tu boca y trazas sobre tus pezones líneas imaginarias que contribuyen a la erección, que dan paso a la representación más sutil y más contundente del placer femenino: unos senos firmes, un pezón que responde ante tus propios estímulos.

Y te sorprende ver que aunque vives con tu cuerpo desde hace tantísimo tiempo, llega un punto en el que te desprendes y entablas con él un diálogo bilateral de fuerzas descomunales.

Y la música sigue. Y enloqueces progresivamente. Los ojos están cerrados y tu antebrazo izquierdo se ha colocado, sin que hayas tenido nada que ver en ello, sobre tus ojos. Con los ojos cerrados lo ves todo. Y entonces cobra vida la oscuridad entera.

A la vez que procuras los resquicios más húmedos de tu cuerpo, van apareciendo las fantasías más descabelladas a la luz de la luna. Es una sombra entonces la que se coloca sobre tu cuerpo, besándote, acariciándote, recorriendo contigo (al estilo Lovecraft) las montañas de la locura. Puedes pedirle lo que quieras, y se lo pides en voz alta, y lo gritas en un susurro.

“Ahí…”

“Ahí…”

“Más…”

“Más…”

Y te escuchas, y rompes de golpe el umbral entre la imaginación y la realidad, y se incendia tu cuerpo. Y el fuego recorre tu alma.

Las imágenes se suceden sin sentido, una tras otra y en perfecta anacronía. Ya no es él. Son ellos, es ella, es Ella, eres tú fuera de ti, eres tú dentro de ti, es Él dentro de ti mientras Ella te lee un cuento en voz alta. El sudor recorre tu frente y tus piernas extendidas esperan, ansiosas, el frenético recorrido de la ola de placer.

Y se repite. Y se repite.

Y cuando explotas:

Te perdonas.

Te reconcilias.

Te aceptas.

Te reconoces.

Y luego, esta mente mía tan retorcida, sólo atina a reconocer letras. Palabras. Novelas. Poesía. Aforismos.

Recito entonces de memoria fragmentos de una novela que no me he atrevido a escribir. Doy al clavo con el epígrafe de mi primer libro. Descubro las palabras inscritas en mi epitafio.

Pienso en Cortázar.

Y la analogía es bellísima.

El clímax me remite, irremediablemente, a mis libros, a las letras. A los que he leído y a los muchísimos que quiero leer. Al libro que nunca he escrito y que tanto miedo me da comenzar.


1 comentario:

Anónimo dijo...

What's up, just wanted to tell you, I liked this article. It was funny. Keep on posting!

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