Los Sexosos

domingo, 29 de mayo de 2011

Matrimonio y mortaja



Como bien dice el dicho, “Matrimonio y mortaja, del cielo bajan” y tal vez otras muchas cosas en nuestras vidas sean maquinadas por el destino, pero ese no es hoy el tema a tratar, así que retomemos al matrimonio.

¿Quién no ha conocido a una amiga, hermana, prima, o ha sabido de alguna chica cuyo única meta en la vida es casarse? Qué más da con quien.
En el mundo hay millones de mujeres que en cada hombre que conocen ven a un prospecto de marido, yo conocí a una chica que ni novio tenía, y ya se andaba probando peinados para el día de su boda soñada.

Probablemente todas, las que fuimos solteras y las que aún lo son, hemos soñado con una linda boda, pero de eso, de soñar, a planear una boda, hay un abismo, y me parece que la cosa se vuelve un tanto cuanto deprimente cuando se anda planeando una boda, que carece de novio.
Pero claro que no solo las mujeres son las que se dejan llevar por esa presión social de tener que vivir en pareja, también hay hombres que se casan simplemente por cumplir con ese requisito de la ley de la vida.

En lo personal me parece que la única razón por la cual se deben de unir los destinos de dos personas, es porque entre en ellos hay no solo amor, sino también amistad, complicidad y pasión, ingredientes básicos para que una relación funcione, creo que eso de unir tu vida a otra persona por el simple hecho de que “hay que casarse” es uno de los errores más grandes que se pueden cometer, si ya de por si, habiendo amor, amistad, pasión y complicidad, resulta complicado llevar una relación armoniosa, no quiero ni imaginar lo que será vivir, convivir, y dormir con un fulanito que comparte nuestro lecho por la simple necesidad de estar casados.

Y peor aún me resulta tomar un curso para pescar marido, OK, cada quien su vida, pero no creo que la afinidad que pueda existir entre una pareja sea algo que se pueda aprender en 12 lecciones, como lo hacen en China las chicas que asisten a sus clases para atrapar a un millonario, en fin que cada quien sabrá lo que espera de la vida y como conseguirlo, aunque en lo personal no me imagino en mis años de soltera sentada en una aula tomado nota de cómo sonreírle a un zutanito para que me invite a salir, y tal vez hacerlo padre de mis hijos, eso sí, no sin antes recapitular de memoria la Lección 1 y estar segura de que se trata de un auténtico millonario, y no es tan solo un vulgar riquillo.

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