Los Sexosos

lunes, 16 de mayo de 2011

Chica de portada



He de confesar que me gustan las revistas de moda y belleza, es una frivolidad, pero todos tenemos nuestras vanalidades, y si algunos hombres gozan de estar sentados viendo un partido de futbol y tomando cerveza, algunas mujeres disfrutamos de leer este tipo de revistas mientras nos hacemos un arreglito de hojalatería y pintura, y que mujer que haya caído en ese placer culposo no ha cometido el pecado de compararse con una de las chicas maravillosas y perfectas que aparecen en estas revistas, y claro que es un pecado hacer esas comparaciones, es el pecado de vanidad, es un deseo mal sano que desear ser perfectas.

Pero al final de cuentas ¿Qué es la perfección? si somos realistas aceptaremos que es algo que no existe ¿Es correcto que una se sienta intimidada por una imagen que ha sido manipulada de manera digital? Claro que no es correcto, pero pasa, pasa que deseamos el mismo corte, el mismo tono de cabello, la misma ropa, las mismas nalgas paradas, pero no conforme con eso, deseamos vernos igual de fabulosas que las modelos que nos miran seductoramente desde una página.

Para bien o para mal, vivimos en una sociedad en la que muchas veces hay quienes juran y perjuran que el físico no importa, pero a la vez satirizan a personajes de la vida publica, y ridiculizan a quienes que no tuvieron la fortuna de nacer agraciados.

Y por más que los hombres nos digan, que lo que importa es la belleza del alma, no pueden dejar de mirar un par de torneadas piernas enfundadas en una mini falda, o de contemplar un escote que sugiere un busto voluptuoso y sensual, y es que muchas veces la intimidación que provoca el saber que no somos perfectas, es lo que lleva a miles de mujeres a hacerse arreglitos que no solo se limitan a un simple maquillaje o peinado, esa obsesión por la perfección es la culpable de que se busquen otros métodos para tener unos senos grandes o una nariz pequeña, creyendo erróneamente, que eso nos hará más bellas.

Pero no olvidemos que la belleza no es sino cuestión de apreciación, y lo que a nosotros nos puede parecer un defecto, a nuestra pareja le puede parecer sexy y atractivo, en verdad la belleza está en la mente, en la actitud, en la manera de proyectarnos, una sonrisa honesta es mucho más bella que unos labios rellenos de colágeno, y una mirada profunda, es mucho más sensual que unas patas de gallo obligadas a desaparecer con botox.

Y hasta puede ser que esa chica que nosotras vemos como imagen inmaculada e ideal, tal vez le parezca muy flaca al hombre que nos gusta.

Tampoco se trata de andar por allí todas chamagosas confiando en nuestra belleza interna, porque por más que nos digan que lo esencial es invisible a los ojos, lo cual dicho sea de paso, es muy cierto, pero no por eso vamos a dejar que los poros se tapen y los pelos de las piernas crezcan, como si fuéramos La Tierra sin Humanos, hay que darse mantenimiento, y más aún si nuestra actividad nos obliga a tener una buena presentación, eso de andar bigotona es algo que solo se le perdona a Frida Kahlo, quien por cierto, con todo y sus bigotitos, fue portada en 1938 de la revista Vogue.

Hay que cuidar de nuestro aspecto físico, pero sin enajenarnos, y sin olvidar jamás que en la vida real no existen mujeres que al despertar se vean como chica de portada.


2 comentarios:

Toro dijo...

no solo leo un comentario inteligente sino que percibo ese lado que declina al sentimiento que se aleja de la razón, realmente escribes bien y no se si solo sea mi imaginación pero hasta percibí un tono cómico.
Me gusta.

Susanita dijo...

Gracias Toro :)
No, no es solo tu imaginación, sí pretendo dar un matiz simpático a lo que escribo, que gusto que lo notes ;)