Los Sexosos

viernes, 13 de mayo de 2011

Celos

Esta es una colaboración anónima que me llegó hace un tiempo, pero cuyo archivo no podía abrir, ahora que al fin lo logré, parece estar inconclusa, no he recibido respuesta de quien la envió, así que lo invito a concluir, o de lo contrario, que cada quién le de el final que su imaginación le sugiera.


Es posible darse cuenta, sencillamente con la mirada, ella lo había estado viendo de una manera que a mí me resultaba familiar y era eso lo que ciertamente me molestaba. El correspondía y la indiferencia de ambos hacia mi realmente terminaba por desquiciarme. La justificación era perfecta, el trabajo, y tenía precisamente que ser yo el que la llevaba y la recogía de la agencia de este hijo de la chingada y mi único resguardo eran los idiotas que los acompañaban a todas partes y nunca los dejaron solos. La sospecha se hizo severa cuando ella comenzó a hablar más de él cada día “que Iván esto, que Iván lo otro…” ya sabes. Después la invitación a la típica reunión de oficina, llena de gente desconocida, excepto ella, este cabron y sus pinches sonrisitas. Durante toda la noche me sentí excluido, enojado y solo, mientras ella se divertía de pocas con el idiota
Luego, ya de regreso manejando en el auto, tardamos diez minutos para iniciar un dialogo.
-¿qué tienes?
-pues ese cabron que no deja de verte, ni de reírse
-(silencio, luego pone cara de seria y voltea hacia la ventana)
-no mames Cecilia, ese pendejo te esta tirando el calzón en mi carota y yo me lo tengo que fumar por horas, calladito y con mi cara de pendejo
-bájame, mejor aquí cojo un taxi
-¡no chinges! Ahora la ofendida eres tu
-no me grites, solo estaba en una fiesta con mis amigos
-¿tus amigos? Ahí solo tenías un solo amigo, y no era yo por cierto
-ya bájame yo me voy sola
No le contesté, y desde ahí hasta su casa solo se escuchó el ruido del motor y la radio, que sonaba tan bajo que apenas podía distinguirse. Al llegar a casa de Cecilia continuaron los largos silencios, luego solo se bajo del auto y ya no me miró. Lo peor es que ni siquiera estaba enojada, la sentí distante y eso me hizo sentir un hueco en el estomago. La estaba perdiendo.
Ya el lunes fui a buscarla a su oficina, pero ya no estaba. Don Juan me dijo que se había ido media hora antes, y cuando le pregunté por Iván me dijo que tampoco se había presentado en la tarde. Tres o cuatro veces le marque al su teléfono sin tener respuesta. Decidí ir a su casa y esperarla. No había nadie, esperar no sirvió de nada y me fui a la casa. Abrí una cerveza y me puse a ver el futbol, piche 0-0 y la verdad tampoco podia concentrarme por la ansiedad o los celos y mejor apague la televisión, ahora solo me quede con el ruido del refrigerador y el zumbido distante de la avenida. Mejor me regrese a la casa de Cecy. El trayecto, nunca fue tan largo ni tan oscuro. Me estacione afuera y la casa que se veía vacía, me preocupe por que ella estuviera bien, ya pasaban de las once y la inseguridad ya estaba de la chingada. Marque de nuevo a su teléfono y nada. Después un par de luces se acercaban, eran ellos. Solo sentí las manos heladas que después comenzaron a temblar, no pensé nada, se estacionaron enfrente de mí, cara a cara. Vieron que yo estaba ahí, y nadie se movió. Ella me miro a los ojos, serenamente. Y me fui
Pasaron tres semanas para que volviera a verla, no le había ni hablado por teléfono, no tenia caso. Esa noche estaba en un bar con dos amigos viendo otra vez un partido de futbol, no le había contado a nadie que ya no estaba con Cecy pero yo no podía dejar de pensar en ella, Carlos y Rodrigo estaban metidos en el juego, gritando y tomando. Yo solo le quitaba la etiqueta a la botella de cerveza. En cierto momento levante la mirada y ahí estaba ella hasta el otro lado del bar, con unas amigas y el pendejo ese. Se terminó el juego y la gente comenzó a irse. Mis amigos me invitaban a seguirla en otro lado y les dije que me tenía que levantar temprano al día siguiente para no acompañarlos. No se como lo hice, pero me las ingenié para seguir a Cecilia, que iba en el auto del susodicho idiota, a distancia, pude seguirlos por media ciudad, mientras iban llevando a las amigas de Cecy a sus casas. Finalmente tomaron con rumbo a la casa del idiota. Se estacionaron frente a su casa y yo a una cuadra de distancia no podía distinguir nada. Permanecieron ahí por unos quince minutos y luego se bajaron para entrar a la casa. Una vez ellos adentro, yo también me bajé del auto y caminé hacia allá. No sé si temblaba por el frío o por los celos. Me paré justo en la puerta y pensé tocar. Si lo hubiera hecho seguro pensaría que era un idiota, aunque ahora sé que realmente no estaba en mis cinco sentidos. Me quedé ahí de pie junto a la puerta, en la oscuridad de las dos de la mañana. Escuché ruido de platos en la cocina, murmullos y un horno de micro hondas. Después encendieron la televisión de la sala. Yo había estado ahí y conocía la distribución de los muebles de la sala, el sillón grande estaba al pie de la ventana de enfrente. Camine hacia la ventana y me senté en el suelo bajo la ventana, un pequeño arbusto era mi cómplice para ocultarme. Detrás de persiana cerrada solo se veían los destellos de la televisión y se distinguían perfectamente los diálogos en ingles de alguna película. Sentí que se sentaron en el sillón, como a treinta centímetros de mi. Durante un rato solo escuche la película. Luego el le pregunto
-¿Quieres que traiga una cobija?
-Si, hace mucho frío
Lo escuché levantarse y caminar por el pasillo a la parte de atrás de la casa. Mientras el traía al cobertor, ella apago la tele. Yo apreté mis puños.
- ven, siéntate aquí
- tienes frías la manos
- ahorita se me pasa
- no vayas a tocarme así, me dan escalofríos
- ¿así?
Alcanzaba a sentir el primer beso y como se estaban acomodando en el sillón, cuando cerré los ojos ya casi podía observarlos. Los celos se fueron transformando en un morbo perverso que me lastimaba y me seducía. Y aquellos besuqueos fueron subiendo de intensidad.
- tengo algo para ti
luego se escuchó una cremallera y la ropa que descendía. En voz baja y pausada comenzaron a hablar
- ¿te de pilaste?
- Si. ¿Es lo que querías?
- Te ves hermosa
- Lo hice para ti
- Me encanta… Deja me desvisto
- Ven
- No, espérame. Quiero ver cuando te penetre
- Despacio. Así… sí así… Abrázame.
Cuando entro en ella, poco a poco comencé a distinguir el ritmo, de sus cuerpos, lento y pausado. Los besos comenzaron a escucharse como chasquidos, seguramente la besaba o lamia en su cuello o en sus senos. Luego más fuerte, más rápido. El ruido de la piel chocando y los jadeos. Ya no era suave, era violento en las acometidas, casi furioso. Luego bajo la intensidad para hacerlo más suave, pero más rápido aún. El sillón topaba en la pared donde yo estaba recargado mientras yo tenía la piel de la espalda erizada
- me voy a poner un condón
- no te salgas, quédate…
- ¿estás acabando?
- no te muevas.
Cuando ella terminó pude seguir cada espasmo, la imaginé totalmente desnuda, esbelta, con la espalada arqueada y tensa, sudando, totalmente entregada al orgasmo mientras el seguía moviendo su pene dentro de ella.
- voy a acabar
- no te salgas termina adentro




4 comentarios:

Aruam dijo...

Muy buen relato, pero el final no me gusto.

Ademas si es real este joven es masoquista y algo raro, al CONFIRMAR que le vieron la cara,a un así la sigue buscando? Mínimo le hubiera reclamado y agarrarse a chingazos con el otro, digo para exteriorizar su dolor pero hasta ahí!!!

Susanita dijo...

Aruam, como dije al inicio, este es un relato que quedó inconcluso, ya que autor no me ha hecho llegar el final, esperemos que pronto nos diga en que acabo el asunto ;)

Aruam dijo...

Susanita no pues que mala onda del escritor ejar inconclusa su obra!!! eso es INUMANO!!! XD YA QUIERO LEER EN QUE QUEDO TODO!!!

Anónimo dijo...

bueno. Pense que nunca lo veria publicado. Muchas gracias Susanita. El relato es ficcion pero esta inspirado en cosas que alguna vez senti. Y asi termina, queria que el lector se quedara con esa idea. Ojala que les despertara la imaginacion. Gracias por sus comentarios. Susanita, esta genial tu blog