Los Sexosos

jueves, 4 de noviembre de 2010

El día que murió el amor



No sé como explicarte que después de tantos años viviendo en mi alma y en mi corazón, hoy el amor tan profundo y enfermo que sentía por ti se ha desvanecido como una acuarela bajo el chorro del agua, así, sin dudas ni explicaciones, te has marchado de mi mente, se han desvanecido de mi memoria todos los recuerdos que me anclaban a ti, no tuvo nada que ver que no regaras mi cariño, ni tuvo que ver la lejanía, ni las mentiras, bastaron algunas palabras, fue el saber que eras capaz de hablarme de mala manera para que abriera los ojos y me diera cuenta que, ni yo, ni ninguna mujer, merecen que se les trate así.

Yo te habría dado mi vida, a cambio tan solo de una mirada, un beso y una caricia, pero tú echaste por la borda todo lo que he guardado durante tantos años para ti.

Hoy se ha quedado sola la bahía en donde solía esperarte, en donde soñaba con el futuro que anhelaba construir junto a ti, pero al fin he comprendido, que un amor sin mantenimiento, no puede ser duradero, que si algo no se consiente y se procura, no puede sobrevivir.

Mi amor pereció tan solo por un mal modo tuyo, y no comprendo como es que hay mujeres que toleran vejaciones, humillaciones y demás insultos que degradan el espíritu, y yo, soy poco tolerante a no ser tratada como una Princesa, y ni tú, ni nadie tiene el poder para hacerme sentir inferior.

Hoy emprendo mi viaje sola, en una embarcación que no tiene cabida para los recuerdos ni el rencor, hoy se movieron las arenas que me mantenía encallada en tu puerto, en ese puerto donde no vi jamás el sol.

Hoy zarparé hacía un horizonte que promete ser el mejor lugar del mundo, en donde por fin hallaré la paz y tendré la más extraordinaria compañía que pude conseguir, yo misma.
Hoy, al fin comprendí que solo necesito de mí para mover el timón de mi vida, que solo yo soy la capitana del destino que estoy por enfrentar sin ti.

Creo que se murió el amor, o tal vez, nunca existió.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

no se rompio de golpe, creo que ya estaba agrietado.

Anónimo dijo...

ni modo, sigue caminando