Los Sexosos

viernes, 29 de octubre de 2010

Ella y El Sexo


Hace algunos meses, les recomendé en un post que se dieran una vuelta por un blog llamado Algo más que sexo, por causas de fuerza mayor, Ella, la chica que lo escribe, lo dejo por un rato, para suerte de sus lectores fieles, entre ellos yo, Ella ha vuelto con todo para deleitarnos con sus cachondísimos relatos, los invito a que se den una vuelta por allá, la dirección ahora es otra, pero la honestidad y la calidad de los post son lo mismo a lo que nos había acostumbrado esta jovial españolita, les dejo el inicio de un relato candente, y el enlace para que lean lo que sigue.

Perra.

Ya sabéis por mi anterior blog que soy muy aficionada a salir de fiesta. Y que para mí muchas veces lo que empieza en una discoteca acaba en una cama. O en esta ocasión, en la parte trasera de un coche. Es de lo más incómodo que hay, pero no me digáis que ese toque quinceañero de “calentón-en-el-coche” no tiene su punto.

Todo empezó, como os venía anunciando, hace unos días en una discoteca. Una amiga y yo decidimos salir a un local que frecuentamos mucho y allí más de uno nos invitó a beber. No negaré que ambas sabemos aprovecharnos de ser unas féminas atractivas y nunca nos negamos a una copa. Allí nos encontramos a un chico que venía tonteando con mi amiga bastantes veces. Le conocimos en la propia discoteca hace tiempo y ella no tenía ni su número, ni su e-mail, ni nada. Lo único que había eran los tonteos cuando coincidían en el mismo local. En fin, esa noche el tonteo se alargó y, dado que los dos amigos de él no me atraían y no iba a fastidiar a mi amiga, esperé paciente durante un total de ¿20 segundos? hasta pedir un cigarro a un chico, de nombre Jorge.

Empezamos a hablar, de hablar a bailar... y una no sabe moverse sin resultar sexy, oye, qué quieres que te diga si yo bailo así. No soy presumida, soy realista. Y exuberante pues también, mira. Os sigo contando: mi amiga volvió de darse cuatro besos con el otro chico y se puso a tontear con un amigo de Jorge. Al cabo de un rato Jorge me dijo que si salía con él fuera un rato. Me llamaréis tonta, pero os prometo que no tenía claro si era para follar o no. Iba un poco pi-ri-pi (como dirían nuestras madres) y además, no sabía si simplemente quería tomar el aire porque lo cierto es que el local estaba bastante lleno. De todos modos, no me lo pensé mucho. Me limité a decirle a mi amiga que se le importaba y, tras su bendición, me salí con él.

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