
Existen personas y personajes que se vuelven parte fundamental de nuestras vidas, ya sea porque convivimos con ellos, o porque nos tocan el alma de alguna u otra manera, para lo cual no es necesario que exista una convivencia física entre el artista y nosotros, basta con que su talento nos acaricie el espíritu para sentirlo nuestro.
Así es mi relación con el Maestro Gustavo Adrián Cerati Clark, a quien debo gran parte de la banda sonora de mi vida, Gustavito ha escrito canciones que me han robado las palabras y las emociones.
Él, a estado en mis alegrías, mis depresiones, mis pasiones, me ha hecho reír, llorar y vibrar, todo a través de su música.
Hoy, ese cerebrito fecundo está enfermo, espero que este trago amargo no sea más que una lección para que el buen Gustavo mejore su estilo de vida y sus hábitos alimenticios.
Larga vida al Rey Cerati, quien recibe de parte de sus millones de fans, una terapia de amor intensiva, de buenos buenos deseos y de las vibras más positivas del universo.
Sabemos que librará esta batalla, porque esas neuronas, hoy aletargadas, aún tienen demasiado talento para seguir llenado nuestras vidas de música ligera.
Dios salve al Rey Gustavo.
"Si algo está enfermo está con vida"
2 comentarios:
Que viva por siempre.
A mi también me encanta.
Me da mucha tristeza
por su estado de salud,
deseo de corazón que se
recupere..aún tiene mucho
para dar y hacernos vibrar
con sus letras fascinantes!
saludos Susan..!
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