Los Sexosos

miércoles, 26 de mayo de 2010

La Culpa


Hace unos días tuve la genial idea de “cambiar mis hábitos alimenticios” odio la palabra “dieta” no sé porqué, pero si digo que “estoy a dieta” me da por querer comer todo lo que se pone en mi camino, por eso prefiero decir que estoy haciendo un cambio de hábitos, no soy muy disciplinada que digamos, y el cambio no es tanto por que tenga un exceso de peso, si no por salud, mi papá y mis abuelos son diabéticos, y eso anda por mis genes, buscando la excusa para manifestarse, por eso decidí que hay que pararle al azúcar, lo cual es muy difícil para mí, porque parece que soy hija de una mosca y una abeja, pues todo lo dulce es mi perdición, desde un helado de pistache, un pastel de chocolate, o una malteada de vainilla, hasta un vulgar terrón de azúcar, si es dulce me lo como, y me relamo los bigotes como si fuese un oso que se robó un tarro de mil. Mi gran ventaja es que no suelo comer en exceso, y muchas veces prefiero no comer e ir directo al postre, porque si como primero, después ya no tengo barriga para darme el gusto.

El caso es que ahora, cuando sucumbo ante el arroz con leche, la natilla, o la capirotada, me da una culpa espantosa.

Que fea es la culpa, por eso nadie se la quiere echar, es mucho más fácil, culpar a otros por nuestras debilidades humanas, que asumir nuestra responsabilidad con madurez, yo por ejemplo, no quería comer postres ni golosinas, pero la culpa de que cayera la tenía la mesera que se paseaba frente mí muy oronda con el carrito ofreciéndolos.

Mi sobrina no quería tener un bebe, la culpa fue de su novio que la sedujo, mi amiga no se quería casar, la culpa fue de mamá que la presionó, mi hermano y mi cuñada se divorciaron por culpa de la suegra metiche, las mujeres que no tienen orgasmos, no es por culpa de ellas, es culpa de los hombres inútiles que no saben tocarlas, los hombres que tienen una mujer cacatúa, no es culpa de ellos, es culpa de la mujer que los domina con solo verlos,¿y las mujeres maltratadas? Supongo que la culpa es de su suegra que educó a un hijo patán y misógino, y las parejas que viven un infierno conyugal, pero que siguen juntas, probablemente sea por culpa de los hijos, pues muchos toleran años de infelicidad “por los niños”.
Y ni hablar de llegar tarde por culpa del tráfico, de llegar borracho a media madrugada por culpa de los amigos, de no entregar la tarea por culpa del perro que se la comío, o de andar de cascos ligeros por culpa de Susanita que habla de sexualidad, erotismo y seducción.

Que cómodo es culpar a alguien más de las decisiones que afectan de manera trascendente nuestra vida, ya sea que comamos una gran rebanada de pastel, o que vivamos una relación tormentosa, la culpa será siempre de alguien más, es más sencillo eso que hacer una introspección y enfrentarnos con nosotros mismos y asumir que la felicidad o la infelicidad solo depende de nosotros y de nadie más.

Es más confortable aceptar las cosas como son, que tomar las riendas para hacer cambios de dirección, que cuesta trabajo, sí, es a veces muy complicado, pero todo sea por nuestro propio bien.

Hasta hace algunos meses, me resigné a que tarde o temprano me diera la diabetes, pues “por culpa de mis antecedentes” es inevitable que evada mi destino genético, pero hoy me doy cuenta de que con voluntad puedo revertir una enfermedad que es molesta, triste y degenerativa, ayer le dije que no a un exquisito flan napolitano, y la culpa de que no me lo comiera, fue de mi responsabilidad, que salió y me dijo que no lo hiciera.

Y hoy asumo, que lo bueno y lo malo que hay en mí vida, no es culpa de nadie, más que mía, que la única responsable de mi dicha (y de que se me suba el azúcar) soy yo, y no puedo permitir que elementos humanos, morales, labores, o sociales vengan y saboteen mis avances, en materia de felicidad, tranquilidad, armonía y glucosa, claro que la carne es débil, y el antojo mucho peor, pero ya no tengo a quien culpar de mis flaquezas.

Bueno, aún no controlo del todo mi deseo de comer comida chatarra, pero eso sí es culpa de Sabritas.

6 comentarios:

mO* dijo...

ánimo!!!! yo también me encuentro en un programa nutricional!
recuerda que todo lo que se te antoje ya lo has comido antes y no van a dejar de existir. Así te puedes dar uno que otro gustito y después salirte a caminar media hora jajajajaja, éxito!

Daniel dijo...

aceptar las consecuencias de tus actos es el mayor signo de madurez posible :)

Erich dijo...

¡¡¡Oye, por tu culpa ya me dio hambre, y yo tambien ando en un "cambio de habitos alimenticios"!!!, Mi esposa y yo decidimos comenzarlo ya que andamos pasaditos de peso y nos compramos unas ropitas sexis, pero la verdad nos vemos fatales y llegamos al acuerdo de utilizarlas hasta alcanzar nuestro peso ideal.

Es dificil seguir un "cambio de habito alimenticio" cuando la mayor parte de mi vida la dedique a darle gusto al estomago y hasta que me case el sobrepeso se apodero de mi(por eso no se casen).

Yo propongo darnos animos mutuamente diciendonos que mas dejamos de comer por cumplir con ese "cambio de habitos alimenticios".

¡¡¡AAAAAAANIMOOOOOOO!!!

Oscar López dijo...

jejeje, tu puedes, me alegra que estés viendo por tu futuro y no reaccionando por lo hecho en tu pasado. :)

felicidades por decidirte y esforzarte. !!Sigue así!!

Saludos

Flor de Asfalto dijo...

ciertamente.....ya se me antojo ese flan y "por tu culpa" no me lo voy a poder comer ;)

En mi caso, mi mayor debilidad es la drogacola, ya que por mas que me levanto y quiero aplicar la de los alcoholicos nom'as no puedo!!!

pero eso obviamente es culpa de mi anaconda jajaja

Clementina González dijo...

Felicidades! Recuerda que no tienes que comerte el postre entero, solo un bocadito, y llenaate de cosas sanas!!
Otra vez, felicidades!!
Bexxxitos!!!