Los Sexosos

miércoles, 20 de enero de 2010

El olor de la bondad



Soy una tipa excesivamente delicada del olfato, algo así como la versión femenina de Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de la extraordinaria historia El Perfume, bueno, no tanto, supongo que de tener en verdad el olfato como el Jean Baptiste mi vida sería un tormento, el caso es que sí soy muy sensible a los olores, lo cual no es ningún don, como el oído musical, pues mi buen olfato no me ha traído ningún beneficio en la vida, y algunos de los olores que me parecen más repulsivos, son los que tienen que ver con las emanaciones del cuerpo humano, algo que me ha traído serios problemas, pues desde niña, tenía que hacer esfuerzos sobre humanos, para no vomitar cada que entraba al baño de la escuela, en el que muchas veces, mis esfuerzos eran vanos, y acababa dejando más fétido el lugar de cómo lo había encontrado, y así, fui por la vida dejando mi recuerdo por donde mi olfato se sentía a disgusto, en los camiones, en el metro, en algún mercado, provocando la vergüenza de mi pobre madre, que muchas veces, tuvo que limpiar mi desastre, hasta que crecí y pude controlar mis impulsos repulsivos, los controlé, pero no he dejado de sentir nauseas cada que huelo algo “feíto”, sobre todo los olores de humanos que tienen malos hábitos de higiene. Hay ocasiones, en que me siento mal, conmigo misma, por ser tan intolerante y tan poco consecuente con los congéneres que fastidian mi olfato.

El caso es que me puse a pensar, en todos esos héroes que ahora están en Haití, que están ahí, solo por el puro deseo de ayudar a sus semejantes, que están viviendo una de las desgracias más terribles de los últimos años, tal vez suene muy vano y superfluo, lo que voy a decir, considerando que la tragedia da para pensar en otras cosas más trascendentes, pero no puedo ni quiero imaginar, como ha de oler aquello, ¿cómo será el aire en un lugar en donde la sangre, el dolor, el hambre, la sed, la desesperación, el caos, la devastación y la muerte es lo único que flota en el ambiente?
Mis respetos para todos esos héroes, mi admiración para los grandes espíritus que encaran el olor de la tragedia, mi agradecimiento, como humana, para todos esos humanos que tienen las agallas de ir a dar su vida sin esperar nada a cambio, y creo que en Haití, hay olores que yo amaría, olores ante los cuales me resultaría imposible ser quisquillosa, el olor de un rescatista después de horas de labor, el olor de un rescatado después de estar horas bajo los escombros, el olor de los voluntarios que sirven la comida, el olor de los que usan sus manos para buscar a un hermano, el olor de los niños que no se han bañado pero que cantan y sonríen sin perder la esperanza, el olor de los perros que encuentran personas vivas, el olor de quien consuela a un extraño, el olor de los médicos que se esfuerzan por salvar vidas con sus limitados recursos.

Ellos, los héroes, yo creo que huelen a bondad.

5 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Sabes? Me sentí muy identificada contigo. Si bien no creo poseer el mejor de los olfatos, ni mucho menos, para mí es muy importante este sentido. Incluso estoy convencida que sin él no nos podemos enamorar.
Con respecto a lo que dices, definitivamente, la bondad también tiene su olor y ha de sobresalir entre tanta muerte.

Saludos!

Lamia dijo...

yo si podeo un muy buen olfato -
en secundaria hicimos una vez un esperimento sobre eso y yo tengo algo raro en la nariz -
Huelo todo muy fuerte y muchos de los olores me dan ganas de vomitar -
por eso no soporto que le echen ajo - cebolla - mantequilla - ni condimentos a mi comida porque solo de olerlo casi que vomito.

Saludos!

Erich dijo...

Aunque este un poco fuera del contexto ya que mi nariz no funciona correctamente solo para emitir grandes cantidades de fluidos. Yo quiero reconocer a los señores TOPOS mexicanos ya que ellos si son un excelente ejemplo de persistencia y amor al projimo. Cuando sea grande quiero ser como ellos

Flor de Asfalto dijo...

Pobre de tu mamà...mira que aguantar tus guacareadas, no cualquiera jajajaja

Susanita dijo...

Mi mamá, y mi amiga Araceli, que cargó con mis primeras borracheras,jajjajajjajjaja