Los Sexosos

martes, 2 de junio de 2009

LO QUE REALMENTE QUEREMOS LAS MUJERES (CAPITULO UNO)


Muchos de los hombres “creen” saber el como hacernos caer rendidas a sus pies, pero jamas se han atrevido a preguntarlo. Asi que, en vista de semejante hecho, he decido hacer un recuento de lo que nosotras queremos en la cama. Este es el primero de dos capitulos. Un beso a todos.

1 Un masaje erótico nunca falla
Iniciar el juego sexual con un buen masaje es magnífico para nosotros, sobre todo, si hemos estado estresadas. Nuestro líbido se los agradecerá y al final los recompensaremos con una excelente noche de sexo. La maravilla de los masajes es que luego de prendernos, ustedes también se encederán acariciándonos mientras estamos desnudas. Una vez que ambos esten desnudos en la cama, coloquen a la mujer boca abajo. Tengan a la mano algunos aceites aromaticos, montense sobre nuestro cuerpo desnudo o arrodillense al lado y comiencen a tocarnos.
Si no sabes dar masaje o es la primera vez, no importa, déjate llevar por el ritmo de su respiración y toca, con la palma de tus manos, su espalda, hombros, caderas, piernas y nalgas, lentamente. Reconoce zonas en las que ella sienta más placer o sean puntos eróticos que tú no habías notado. Así, la próxima vez, irás directo a ellos.
De vez en cuando, lame su cuello o sus antebrazos. Dale pequeñas dosis de placer, pero siempre haz uso del suspenso. Evita que se convierta en rutina, vuélvete un experto y hazlo cada vez más placentero.
2 Clítoris, nuestro mejor amigo
Mucho se ha dicho del clítoris, de sus millones de terminaciones nerviosas y de su escondite. No está de más recordar su ubicación: el clítoris es la terminación pequeñita y rosada que se encuentra en la parte superior de la vulva, escondida entre los pliegues al inicio de la vagina.
Si un día quieres un poco de sexo salvaje y violento para que tu chica se prenda como nunca, jugar con tu lengua en el clítoris, nunca falla... si lo sabes hacer.
Una vez encontrado (antes que nada una felicitación) te recomiendo tratarlo con cuidado. Tócalo primero, con la yema de uno de tus dedos y rózalo apenas. Luego aparta con suavidad los pliegues que lo cubren, con tus dos dedos pulgares. Toma tu tiempo para descubrirlo y ver cómo se erecta poco a poco y pasa del tono rosado al rojo ardiente.
Cuando sientas que tu mujer te pide a gritos que la penetres... no lo hagas. Manten la calma e introduce dos dedos, ligeramente, intentando tocar el punto G (que se encuentra en la parte superior de la vulva por dentro de la vagina). Sigue tocando el clítoris y no dejes de mover tus dedos dentro de ella. Haz movimientos lentos, pero intensos.
Sé cuidadoso para no lastimarla, porque un roce excesivo del clítoris puede ser muy doloroso. Una vez que la sientas mojada, entonces penétrala. Si puedes hacer que ella tenga los ojos vendados mientras realizas esta práctica será mucho mejor, así no sabrá en qué momento la penetrarás y ¡eso le excitará como no te imaginas!

3 Rózala con los dedos por todo su cuerpo
A veces abusas de tu fuerza a la hora de tener sexo. Pero a las mujeres, y como buen preámbulo para iniciar el rito sexual, nos gusta sentirnos tocadas y estremecidas de forma delicada (claro habra alguna que otra a la que le guste que la traten duro). Y lo mejor de todo, no es difícil para ustedes y tampoco requiere mucho esfuerzo.
Cuando ambos estén desnudos, toca con la punta de tus dedos su silueta o puntos que hagan que muera de placer, como: sus pezones, la planta de sus pies, sus antebrazos, rodillas, pantorrillas, codos, cuello, columna vertebral, ombligo y nalgas. Si sigues nuestras instrucciones, la tendrás muerta.
Lo importante es tocarla como si apenas quisieras acariciarla, es decir, no totalmente, sino rozándola con las yemas de tus dedos. Eso le causará una especie de cosquilla erótica que la preparará para el juego sexual.
(continuara...)
CORTESÍA DE GABILICIOUS

2 comentarios:

Toño dijo...

Fui el primero con la gabilicius

Toño dijo...

Por cierto gracias por los consejos, el cuerpo de la mujer es un paraiso siempre, tierra desconocida, aun cuando la hayas visitado tantas veces, hay que tomarse su tiempo para descubriri y difrutar su naturaleza.