Los Sexosos

viernes, 5 de junio de 2009

ELLA

Aquí les dejo este sensual relato que me llegó de manera anónima, para que este fín de semana pongan en práctica uno de los consejos que dió La Linda Gabilicious, leanlo en pareja, y disfruten el momento.A mí realmente me fascinó.
Gracias caballero, porque lo que sí supe, es que lo escribió un hombre ¿Verdad que se antoja ser la protagonista?
Tres veces la había visto en la esquina donde terminaba el tianguis de los martes, llena de bolsas y caminando con dificultad, esta vez un poco desaliñada, vestía un “pants” gris y una blusa negra, su vestimenta no lograba disimular su conservada figura, a cada paso su “pants” se pegaba a su cuerpo permitiendo ver la redondez de sus glúteos, en el compás rítmico del vaivén que produce el andar, dudé, no mucho, y me acerqué, le ofrecí mi ayuda, con una sonrisa me rechazó, insistí y nerviosa aceptó, al tomar sus bolsa rocé su mano derecha, sentí ese escalofrío nervioso que da como si hubiera acariciado algo intimo, el camino fue lento y algo tedioso, la platica no fue amena, tampoco seca, yo le contaba una que otra chanza. Me gustaba verla sonreír, se lo dije, la despedí en la puerta de su casa, quedando a sus órdenes, y me lo agradeció con un beso en la mejilla que me volvió a electrizar.
El siguiente martes no pude ir al tianguis, pero al siguiente estaba puntual y nervioso curioseaba por los puestos cercanos al final del tianguis. La vi en un pantalón de mezclilla azul marino y una blusa blanca, su cabello negrísimo y lacio contrastaba con su piel morena clara, Ella fumaba mientras esperaba algo en el puesto de la verdura. Intenté disimular que la veía por si volteaba a donde yo estaba. La perdí de vista, se esfumo. Camine rumbo a casa y la divisé a lo lejos, la alcancé y le ofrecí mi ayuda nuevamente, bromeo diciéndome que sentía que la acosaba, yo nervioso sonreí y ella lo notó.
-¿Por qué te sonrojas?-preguntó.
- Por lo que me dice –respondí.
-Háblame de tu, que me haces sentir vieja- me dijo.
Le pregunté que por que no tomaba el taxi y me dijo que le gustaba hacer ejercicio, hice un comentario acerca de lo bien que lucia su figura y me lo agradeció, me declaré abiertamente su admirador y volví a quedar a sus ordenes.
La tercera vez que le ayudé con su mandado me invitó un vaso de agua, yo me las arreglé para darle un doble sentido al vaso de agua y Ella me siguió el juego. En acto suicida puse mi mano abierta sobre su espalda como para despedirme y percibí un “shssshh” muy quedo, acompañado de unos ojos cerrados, el beso en la mejilla lo esquivé y besé sus labios, yo estaba impulsado por una excitación inusual que de seguro se me notaba, Ella abrió unos ojos enormes sorprendida, y jugamos un rato a que ¿Por qué lo hiciste? Y esas razones que uno da en esos casos. Volví a besarla y respondió con reserva, interponiendo sus manos entre nosotros y diciendo que no, pero entregándome sus labios, la tomé con mis dos manos por la cintura y la repegué a mi cuerpo, sentí sus senos suaves sobre mi pecho y mi excitación era ya al máximo, la seguí besando, para no darle tiempo a pensar, mis manos acariciaban lentamente su espalda, no me atrevía a tocar sus glúteos, besé su cuello, lo llené de suaves mordiscos y apretones con los labios, llegué a sus oídos y supe que eran sus puntos débiles. De repente me separó de si.
-Mejor vete –dijo con la dificultad de la respiración entrecortada.
Se dio la vuelta para abrirme la puerta, la alcancé y la rodeé con mis brazos, besé y mordisqué su nuca, su cuello y nuevamente sus oídos, a la vez que repegaba mi pelvis sobre sus glúteos, los que suaves respondían al contoneo que yo marcaba, sintió mi dureza y Ella se repegó más a mí, seguí besando, y acariciando sus senos, sintiendo sus pezones erectos que respondían a mis suaves pellizcos y apretones, pasé mi mano bajo su blusa, Ella tuvo algunas reticencias, pero las vencí, mis manos acariciaban ya sus senos al aire, sentí la tibieza de su piel, su respiración entre cortada y sus jadeos me excitaban tanto como su cuerpo, nadie había reaccionado así a mis caricias, al menos nadie gemía como Ella, y yo estaba dispuesto a seguir haciéndola gozar, la recargué en el sillón y terminamos difícilmente acostados, nos arrastramos a su recámara, sin despegar nuestros labios, dejando las prendas en el camino, no por temor a no saber el regreso, si no por lo innecesario de ellas ante las circunstancias, recostada sobre su cama me ofrecía una vista espectacular, su cabello corto y negro, desaliñado por mí, sus ojos entre cerrados y su boca mordiéndose el labio inferior, sus senos fuera de sus sostén, con sus pezones erectos esperando mi boca, su pubis escondido tras su diminuta ropa.
Me recosté sobre ella, mordí-besé su cuello y llegué a su seno izquierdo, mientras con mi mano izquierda aplicaba un suave masaje y delicados apretones a su seno derecho, mi boca se auxiliaba de mi mano derecha para morder-besar-apretujar su seno izquierdo, mi mano derecha recorría también su espalda, apretaba sus glúteos y sus muslos.
Entre mordidas a sus senos y mis caricias, mi mano llegó a su pubis, medio jugué con sus vellos, bajé mi mano, lento, despacio, la humedad se hizo más presente, toqué sus labios y su gemido se hizo más rico, respondiendo a mi caricia, levantando su pelvis, ofreciéndose a mi mano, acaricié sus labios, sus bordes y finalmente, lento en forma circular introduje un dedo, seguí acariciando así disfrutando de la visión, de sus gemidos, de su placer, mi boca soltó su senos, no mi mano izquierda, y besé su vientre, seguí con sus muslos, llegué a donde había estado mi mano derecha y la releve con mi boca, otro gemido-grito y jadeo de -¿Qué haces?”-pregunto.
-¿No te gusta?-respondí con una pregunta.
-Sí, mucho, estás lleno de sorpresas agradables-dijo
Mi lengua exploraba su interior, en forma circular, lento, luego rápido, mis labios succionaban los de ella, y Ella me agradecía con sus gemidos y sus manos sobre mis cabellos, sus pies buscaban mi dureza y jugueteaban con ella. Disfruto.
Me recosté sobre ella, listo para penetrarla, ensalivó su mano y tomó mi pene, lo acercó a su interior, no lo introdujo, jugueteó, lo acercó a su clítoris, la penetraba pero no toda, lento, después rápido, ahora los dos gemíamos, yo mordía su senos más violentamente, la penetré completamente, más gemidos, más placer, estuve a punto de terminar, unos gotas de semen salieron de mí, tuve un medio orgasmo, se subió a mí, nuevamente tomó mi pene y repitió la dosis de placer, otra vez se dejó penetrar y Ella era la que se movía, la que se acariciaba los senos, mientras yo apretaba sus glúteos y levantaba la pelvis para penetrarla más, Ella se mordía los labios, gemía-gritaba, no pude más, llegué la éxtasis y conocí lo que era un verdadero orgasmo.

8 comentarios:

Marsh dijo...

Uyyyy que feo leer este post cuando tengo 1 semana sin ver a mi marido!!!!

Lo bueno es que ahora llega y podre descargar ese no se que, que que se yo que me provoco este post!!!

uuffffffff

Toño dijo...

segu2.

pense que iba a ser primis, lo leo y vuelvo.

Flor de Asfalto dijo...

hijole, como no lo lei mas temprano..... hoy hubo tianguis ;)

gabi-licious dijo...

:) que rico relato!!

chica de malas dijo...

Wow!!!
Que estilo tan fino para relatar........

Toño dijo...

Coincido con la mayoria que esta suave, pero creo qu ele falto un final no. no se ¿en que quedaron? ¿va a ver una proxima entrega? o se fumo un cigarro y se dijeron adíos para siempre.
NO es queja es un comentario.

Ann dijo...

bueno, me queda claro que hubo final feliz, pero me falto el final de la historia....
regreso, voy al mercado......

Paula Consve dijo...

orale... buen relato, pero si le falta un final mas rico